Las marcas amarillas abundan en los árboles a lo largo de todo sendero, evitando que nos perdamos por los numerosos caminos que atraviesan el bosque. Es un camino fácil, de unas dos horas y casi sin pendiente que nos llevará a la base de la montaña, en donde realmente empieza el ascenso.
Al llegar nos encontramos con un par de refugios-restaurantes y la entrada al telesilla. No es en absoluto necesario tomar el telesilla, pues nos ahorrará menos de 40 minutos de caminata y a cambio nos priva de la primera parte del ascenso, suave y con preciosas vistas de toda la Bahía de Ushuaia.
Esta primera parte tiene una duración aproximada de 30 ó 40 minutos y su dificultad es media-baja. Transcurre a lo largo de un camino de tierra que sube paralelo al río y muere donde acaba el telesilla. Aquí encontraremos el último refugio de la ruta, donde es posible hacer una pequeña parada si queremos comprar algo de agua o cualquier otra provisión.
A partir de aquí empieza la segunda parte de la ruta y que podemos considerar realmente la subida al glaciar. Tenemos dos opciones de ascenso. La subida al glaciar propiamente dicha, que transcurre por un sendero de tierra, bien señalizado hasta la misma boca misma del glaciar. Es fácil de identificar porque sube por la margen izquierda del río y porque es el más transitado. La segunda opción sube por la margen derecha y no llega al glaciar, sino que culmina en un pequeño circo conocido como Cañadón Negro. Esta segunda opción es más larga y difícil, apta solo para personas con buen fondo y acostumbradas a la montaña, pues es larga, empinada y sin marcar.
Empecemos por la segunda opción. La Subida al Cañadón Negro: Se trata de un trayecto de unas tres horas, fuera de sendero. Empieza con una suave pendiente a través de la montaña, donde iremos encontrando pequeñas señalizaciones de piedra que nos marcarán el camino. Aproximadamente a la mitad la pendiente se hace más pronunciada y los arbustos dejan paso a las piedras, grandes y firmes al principio, pequeñas y resbaladizas más adelante. Las pequeñas piedras se deslizan ladera abajo con nuestras pisadas, lo que obliga a extremar la precaución para no caernos nosotros con ellas. Durante el ascenso encontraremos pequeños glaciares, de no más de un centenar de metros de largo, pero que embellecen increíblemente el gris paisaje. Aproximadamente a las dos horas entraremos en el circo, donde hay otro pequeño glaciar, esta vez de varios centenares de metros de largo que tendremos que rodear para llegar a la cima.
El Glaciar Martial: Esta es de hecho la subida más popular. No exige demasiado esfuerzo, si bien el último trecho se hace muy empinado y un poco resbaladizo. El sendero transcurre a lo largo del río, por su margen izquierda y es todo de tierra. Se puede hacer fácilmente en una hora u hora y media hasta llegar a la base del glaciar. Una vez arriba es posible continuar ascendiendo, pero ya hay que llevar calzado adecuado para trepar un poco por las rocas o bien se puede atravesar el glaciar, pero tomando todas las precauciones pues en verano el hielo se encuentra agrietado y se puede abrir bajo nuestro pies, por lo que se hacen imprescindibles raquetas de nieve y la compañía de un guía que conozca la zona.
Tanto el Glaciar como el Cañadón Negro son muy buenas opciones para hacer un poco de trekking en Ushuaia, aunque hay más por su puesto. Pero estas dos, por su dificultad y cercanía al pueblo son las dos más recomendables.